UNIVERSALIDAD DEL LLAMADO DE JESÙS HOY

Estamos viviendo en una época donde han surgido varios fenómenos, producidos por el hombre en la última década. Voy a referirme brevemente a algunos de ellos.

Como es sabido, el desarrollo industrial, material y tecnológico, ha sido el mayor fenómeno en los últimos años, permitiendo al hombre ser un consumidor altamente compulsivo y adicto al materialismo y más si está de moda lo que adquiere.

De lo anterior, quiero resaltar el fenómeno de la tecnología, que ha llevado al hombre a crear desafíos para con el futuro, ya estamos siendo absorbidos por tecnología de punta, como: carros, celulares, aviones, armas, robots y muchas otras cosas.

Todo ésto, parece confirmar las tantas opiniones sobre la dignidad del hombre y la mujer, el dominio de unos pocos referente a la humanidad, el desequilibrio económico y social de los más pobres en cuestión de dignidad humana, económica, moral y social.

Es fácil comprender, por qué ha sido escaso y lento el desarrollo y la propagación de la fe en el mundo, especialmente en aquellos lugares donde no ha llegado la Iglesia, en los cuales no conocen al Dios verdadero y donde habitan miles y miles de almas infieles y sedientas de identidad, de justicia, de equidad, de ser escuchados y valoradas, en fin, necesitadas de una nueva voz, que las llene de fuerza vital, para seguir viviendo y creyendo que un mundo nuevo y mejor es posible.

He aquí, en pocas palabras, cómo Jesús hace un llamado universal, al hombre y a la mujer de hoy, para asumir el reto, el desafío de dar la vida por los más necesitados y pobres, de aportar al Plan que Jesús nos dejó en medio de todos estos fenómenos; él hace una invitación abierta y universal, que abarca a todos los hombres y mujeres en sus respectivos contextos, culturas, razas, estratos y hasta en cualquier condición de vida en la que se esté pasando y viviendo.

Hemos visto que hoy, surgen muchos temores, obstáculos y rechazos de la misma sociedad y hasta de la familia para aquel que manifiesta el deseo de aceptar el llamado que Jesús hace y de dar paso de ingresar a una comunidad religiosa o tan solo por querer ser miembro activo y comprometido con la Iglesia y la sociedad.

Cabe señalar que, estas actitudes de la sociedad y de las familias son signos de un nuevo fenómeno, donde prima el interés material y el dominio hacia aquellas personas que quieren optar por un nuevo estilo de vida, impidiendo que los seres humanos, presten atención al clamor que hoy nos hacen tantos pueblos necesitados de una nueva propuesta de vida y de querer crecer y alimentar en el desarrollo espiritual.

En este punto de mis meditaciones, quiero hacer la invitación a ustedes que han leído este articulo, a reflexionar sobre la realidad que estamos viviendo, sobre todo la necesidad urgente y apremiante de revisar nuestra vida espiritual, el aporte que estamos haciendo en la evangelización y el llamado que Jesús nos hace.

Para concluir, hoy invito aquellas personas que sienten en su ser ese ardor, esa intención de servir a Jesús, a la Iglesia y a la misma sociedad, para ser arriesgados y a no tener ningún tipo de temor, de miedo por los prejuicios que haga la gente sobre su vocación.

Andrés Mauricio Acevedo García

Revista Propedéutico