EL EJEMPLO DE UN BUEN MISIONERO

Dentro de los roles que se pueden llegar a desempeñar dentro de nuestra iglesia católica, es muy relevante el del misionero, puesto que es el encargado del Kerigma, o primer anuncio, que introduce en el ámbito cristiano a muchos y muchas, por lo que se convierte en este caso, formador de cristianos, que pueden llegar a tener un verdadero encuentro con Cristo en sus vidas.

Lo anterior, le otorga una gran responsabilidad para con Cristo, la Iglesia y su vida misma; recae sobre él, el deber de anunciar a Jesús de todas las formas posibles, en cuerpo y mente, palabra y actos, para poder llevar a cabo el plan de salvación dado por Dios a la humanidad; este plan es que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.

Por consiguiente, cabe mencionar que San Francisco Javier, el misionero ejemplar en la acción, junto con Santa Teresita del Niño Jesús, el modelo de misionera en la oración, nos enseña el verdadero misionerismo, lleno de disponibilidad y despojo, humildad y amor, basado solamente en el pensar y actuar de Jesús.

Finalmente, estos grandes evangelizadores, se deben convertir para nosotros como Iglesia, en ejemplo de seguimiento de Cristo, a optar por quienes son excluidos y alejados de la sociedad por su condición de pobres.

JORGE LEONARDO ESTRADA PEREZ

Revista Propedéutico