El término cristianismo se remonta al siglo I, después de la muerte de Jesucristo, donde las comunidades adeptas a esta propuesta de vida, implantada por Jesús, deslumbraba el visionar moral, ético del judaísmo y el paganismo.
A partir de los seguidores de este pensamiento revolucionario para la época, se implantó un radicalismo en la forma de llevar este ideal de vida. Resaltaban ya los intereses colectivos tales como: alimentación, salud, políticas, viviendas entre otros.
Cabe señalar, que la propagación de la fe cristiana,sobrepueblos paganos, condujo alteraciones socio-políticas determinadas por los apologistas romanos del siglo II DC, donde el bien común era manifiesto de una sociedad decontraste.
Esto no quiere decir que estas sociedades de contraste rechazaban y se desligaban de las otras congregaciones humanas sí bien estos cristianos compartían la misma historia pagana, sus ideales e intereses se basaban en el libertinaje y la idolatría.
Comprendemos que la actitud frente al apóstol Pablo, se comprendió a partir de los líderes comunitarios que se esforzaban por estabilizar el orden religioso y social.
Dado que estos lideres se fundamentaron en la credibilidad y el servicio pluri-cultural, para algunos, ésto fue mas que suficiente para el acatamiento de la propuesta de vida difundida por Jesús y es necesario recalcar que la misión de Pablo, en el pueblo romano no fue de golpe, sino que fue un proceso lento y paciente donde el martirio fue fundamento esencial.
En cierto sentido, hay que advertir que estas congregaciones cristianas, no eran el pilar de las virtudes, los lideres comunitarios con sus compromisos y propuestas sociales eran el foco de los centros cristianos. La edificación de la iglesia renovada en Roma, partía del testimonio del apóstol y su actitud martirizadora por los pueblos subyugados y proletarios del imperio.
Hasta ahora, la experiencia apostólica que viven los pueblos pobres y marginados, es reducida a simples argumentos morales y rituales donde la praxis cristiana únicamente queda sumergida en los sacramentos eclesiales, los pastores actuales deben manejar una visión apostólica de las primeras comunidades del siglo I desarrollando a cabalidad la práctica teológica o teología pastoral social, para así reconstruir la credibilidad de la iglesia que Jesús quería.
Wilson Darío Torres Chamorro