El conjunto de rasgos distintivos, espirituales, materiales, intelectuales y afectivos, que caracterizan a una sociedad o grupo humano, se denomina cultura. Esta compleja red de conceptos establece la diferencia entre unos y otros. Todos los pueblos coinciden en el entramado social de distinta forma y desde otras dimensiones.
Así mismo, cuando los españoles vinieron a nuestra tierra, encontraron al grupo Muisca mirando el cielo y dedujeron que adoraban al sol, la luna y las estrellas, no se fijaron que en su sutil observación, no se dedicaban solo a adorar, sino a ponerse en sintonía con el cosmos, porque para el muisca el ser es cósmico, está ligado a todo y viceversa.
A si pues, se dice que existe una cultura colombiana, un grupo de rasgos distintivos, que nos hacen diferentes a todos los pueblos, y dentro de esa macro cultura, se alojan un gran número de culturas que dan paso a un sin fin de micro culturas. Del cabo de la Vela hasta la bota amazónica, encontramos una variedad de pueblos y costumbres que nos llevaría mucho tiempo conocer, pero en el Instituto de Misiones Extranjeras de Yarumal, se hace más fácil y divertido, no es necesario tomar un avión y luego surcar el río por días enteros, para poder tener contacto con los Tukano Oriental, ni viajar por Colombia para tener contacto con los distintos pueblos; sólo se necesita dar un paseo por los pasillos de la casa madre del seminario, para encontrarse de frente con personas, con jóvenes de la costa, de Cundinamarca, Huila, Santander, los Llanos Orientales, Boyacá y hasta con un joven representante del hermano país de Panamá.
Es entonces, una gran riqueza cultural la que acompaña el proceso de propedéutico y a todo el seminario. Todas las cosas cobran un valor específico dependiendo de quien las interprete, no es lo mismo el concepto de sociedad para el cundinamarqués que para Sergio, que pertenece a los Tukano Oriental, estas diferencias nos enriquecen, tenemos quince formas de ver el mundo, quince maneras distintas de percibir las cosas, quince formas diferentes de difundir el evangelio por el mundo entero, pero el mismo objetivo; llevar la palabra de Dios a todos los rincones de la tierram, para que todos seamos participes del amor del Padre.
Jairo Alfonso Calderón Ruiz