JORGE LEONARDO ESTRADA PEREZ

 

RECREA TU AUTOESTIMA Y CONOCETE A TI MISMO

A lo largo de la historia la consideración de la propia estima ha contado con periodos de más o menos valoración. El término autoestima es reciente, aún no aparece en los diccionarios. Pero la literatura en torno a la autoestima desborda revistas, conferencias, librerías y un gran espacio en Internet. Conceptualmente es un término subjetivo, a fin de cuentas. Es la apreciación que cada uno tiene de sí mismo y de sus capacidades.


La correcta autoestima es condición de felicidad porque es el filtro que media entre nosotros y la realidad. Una incorrecta y baja autoestima desvirtúa nuestra realidad, se ensaña en los puntos débiles e ignora los que nos enriquecen. Ya podemos triunfar limpiamente en cualquier lid que ese logro será minusvalorado con diversas y poco objetivas razones. En estas condiciones nada nos satisface, aunque todo el mundo nos aprecie, nos halague y estimule, todo nos parecerá una comedia. Y es que falla "la caja de resonancia" en nuestro yo, los estímulos que llegan a la inteligencia y a la afectividad pierden su sonoridad y su fuerza, carecen del necesario refuerzo positivo en nuestro cerebro.

Hay que entrar en la propia vida, poder madurar profundizando en nosotros mismos, hemos de buscar luces para que, llegando desde fuera, nos permitan conocer nuestra propia intimidad. Sólo así cabrá la coherencia y la unidad de vida capaz de propiciar felicidad. La madurez conlleva un mayor y mejor conocimiento, una más plena conciencia desde nuestro yo real de las circunstancias que nos integran, condicionan y enriquecen.
Cuánto importa saber de dónde venimos y adónde vamos. Es necesario para conocer nuestra posición actual y así, con destino y meta previstos, trazar nuestro itinerario, al menos en la parte que nos corresponde y que de nosotros depende. Punto de partida, meta e itinerario constituyen toda una necesidad vital.

 

Yo soy,  JORGE LEONARDO  ESTRADA PÉREZ , nací el 2 de Enero de 1990, en el municipio de Sabana Larga Atlántico, mis padres, desde niño, me han introducido en  un mundo lleno de valores éticos, morales  y más aún espirituales.  Realicé mis estudios primarios en  la escuela  número dos para varones y mi secundaria en el Colegio del municipio, donde nací.  Mi Primera Comunión fue el momento que más llenó mi vida espiritual y desde, ese momento empecé a sentir al Señor más cercano y como el verdadero amigo, dicho sacramento lo recibí en la Parroquia de Cristo Redentor.

Al transcurrir el tiempo, se siguió en mi corazón prendiendo la espinita de la vocación,  nunca me lo había tomado tan en serio, hasta que el Señor me tomó en sus manos y decidí romper los esquemas de la gente que se encontraba a mi alrededor, rompiendo lazos de amor con mi familia y de fraternidad con  mis  amigos.

Muchos de ellos se distanciaron de mi, porque me habían notado con otro estilo de comportamiento, y forma de vivir; fueron momentos difíciles, pero superados con la ayuda de Dios y con el mensaje del Papa Juan Pablo II a los jóvenes de todo el mundo, que siempre ha llenado mi ser: “No tengan miedo”.  El cual fue y ha sido de gran motivación, para seguir adelante sin miedo, a nada ni a nadie. Con el transcurrir del tiempo, cada una de las personas que se imponían a que yo estuviera en esta locura de Cristo, fueron aceptándolo y apoyándome en este caminar.

Cabe destacar, que este Instituto de Misiones Extranjeras de Yarumal,  donde se  han ido llenando al máximo mis expectativas vocacionales, ha tomado más fuerza mi opción por el seguimiento a Cristo y más, por todas las personas, que me han estado ayudando, a vivir esta experiencia con el mejor de los acompañantes en la vida del ser humano: JESÚS.

Lo más importante de todo, es que hay que luchar y amar lo que se quiere.  Invito a todos los jóvenes, que tengan la oportunidad de leer este mensaje, a que se pongan en contacto con Dios e intenten  iniciar un discernimiento vocacional en nuestro Instituto.

¡Muchachos adelante!, ésta es una  experiencia maravillosa,  para valientes e intensos de corazón.  Atrévete a descubrir tu verdadera vocación.  

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