JHAIR ROJAS COLEY
Queridos amigos, siento la necesidad de transmitirles, como me va en el proceso de formación. |
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Primero que todo, le agradezco a Dios por darme la oportunidad de vivir esta experiencia que ha sido muy espectacular, ya que de ella he aprendido muchas cosas, que anteriormente ignoraba. |
Cuando ingresé al Seminario, creí que no iba a durar mucho, pero a través, de la convivencia con 15 hermanos, comprendí y sentí la necesidad de discernir muy bien el llamado que Dios me ha hecho. |
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Por consiguiente, les contare algunas experiencias: El frió, pues, me dio muy duro al comienzo, ya que nunca en mi vida había estado en tierra fría, pero después de un tiempo, el cuerpo se fue acostumbrando, tanto así que, no quiero cambiar de clima. A nivel de estudio lo importante es saber organizar el tiempo, ya que como dice un dicho: “el que se duerme se lo lleva la corriente”. |
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A nivel de fraternidad me ha ido bien ya que me considero una persona muy abierta y extravertida. |
Biografia:
Queridos hermanos, soy Jhair Alfonso Rojas Coley. Nací en Barranquilla, en el barrio la luz, el día 18 de enero de 1987. Mi madre Candelaria Coley, mi padre Jaime Rojas, mis hermanos; Leonardo Rojas, Diana Rojas, Nidian Rojas, Jaime Rojas.
Me bautizaron el mismos año, el día 24 de diciembre, mis padrinos fueron: Manuel y Liliana, en ese día hicieron una parranda en nombre de mi nacimiento y de mi bautizo.
A los seis años ingrese al colegio, era muy travieso y muy juguetón. Después de tres años de estudios comencé a asistir a la catequesis,
En ese mismo año, recibí la primera comunión.
Una anécdota de mi infancia, que me marco mucho fue cuando, fui por primera vez, a un parque de recreación, allí me paso algo muy curioso, cuando me monte a la montaña rusa, ¡me asuste mucho y me puse a llorar!, pidiendo que me bajaran…
Después, comencé a vivir lo que es la etapa de la juventud, allí comencé a explorar lo que era el mundo. Asistía a fiestas, me emborrachaba, llegaba tarde a la casa; prácticamente me estaba descarriando de los valores morales, que me habían recalcado en mi hogar.
Algunos amigo de la infancia, me invitaron a la iglesia “al grupo juvenil” y me quedó gustando, seguí asistiendo, pero, no había un cambio en mi, después de un año de estar en el grupo, me invitaron a un retiro de cuatro días, en ese retiro comenzó a actuar el Espíritu Santo, ese retiro le dio a mi vida una vuelta de noventa grado, ese retiro me ayudo a reflexionar y a percatarme, lo que esta haciendo con mi vida, me sentía un hombre nuevo y dispuesto a terminar mi bachillerato. Comencé a prepararme para la confirmación. Me confirmo, el Obispo de Barranquilla, Rubén Salazar. Partiendo de allí, sentí la necesidad de investigar un poco más, lo que era la vocación, comencé a preguntarle al párroco, “como se hace para descubrir el llamado de Dios” y él me fue orientando, un poco, en que consistía el proceso de discernimiento.
EL señor comenzó a hablarme,
por medio de su palabra, del prójimo
y de otras formas. Tome la decisión de discernir el llamado de Dios y hasta el
momento lo estoy haciendo y me siento muy feliz
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Conocer otro hermano